Cuando se prepara un evento, la pulsera de acceso suele ser lo último que se decide y lo primero que se compra en blanco. Es una oportunidad perdida: es el único soporte de la marca que cada asistente lleva puesto durante horas, sale en todas las fotos y muchos se la dejan días después.
Tratarla como una pieza de diseño. Una pulsera a todo color con el logo, el nombre del evento y la fecha cuesta muy poco más que una lisa. Las pulseras personalizadas para eventos se imprimen con el mismo arte que el cartel o la lona, y eso hace que la marca aparezca en cada selfie sin pedir nada a nadie.
Coherencia con el resto de materiales. Si el evento tiene una paleta de color, la pulsera debe seguirla. Si hay varios patrocinadores, uno de ellos puede ir en la pulsera: es un espacio que se puede ofrecer.
Función antes que adorno. Que sea bonita no sirve de nada si se rompe. El papel Tyvek es irrompible a mano, resiste el agua y lleva cierre de seguridad, así que la pulsera llega entera al final de la noche. Las pulseras Tyvek personalizadas se pueden pedir desde 100 unidades, con prueba digital antes de imprimir, lo que permite hacerlas incluso para una presentación de producto o una fiesta de empresa.
El coste por asistente es de céntimos. Pocas piezas de un evento dan tanto por tan poco.